Entre música, lectura y gimnasia transcurrieron los 70 días que el ex vicepresidente argentino, Amado Boudou, estuvo recluido en el Penal de Ezeiza. Fue excarcelado el pasado viernes tras ser detenido el pasado 3 de noviembre en el marco del proceso que investiga las facturaciones de gastos en viajes al exterior cuando fue ministro de Economía.
Entre cucarachas y gimnasio; los días de Boudou en prisión
“Hay que darle mucha bola al ejercicio en condiciones tumberas. Nuestras pesas eran los tachos de agua llenos de lavandina, un palo de escoba que los unía, tachos de pintura que usábamos para hacer flexiones de brazo. Como sea, hay que hacer ejercicio. Hay que imponerse una rutina todos los días”, aseguró el ex vicepresidente en declaraciones a la emisora argentina Radio Del Plata. Según detalló, era un militar colombiano quien se encargaba de organizar la rutina física.
Aseguró que otra actividad fundamental durante los días de encierro fue la lectura de tres tipos de libros: uno recreativo, uno de historia y otro de economía. “A eso también hay que darle bola todos los días”, señaló.
También jugaba al futbol y al ping pong tres veces por semana y miraba televisión. “Los canales que más se ven son los que uno menos ganas tiene de ver. Para nosotros, Bendita era un rito del grupo. Sentarnos a ver BenditaTV en el horario que lo podíamos ver era una gran compañía”, confesó.
LA CELDA. Boudou reveló que cuando llegó a la prisión se encontró con que en su celda había una foto del presidente Mauricio Macri junto a su esposa, Juliana Awada.
“Mi celda estaba incendiada, quemada, y con un detalle: había un póster del presidente y de su señora, muy nuevito, recién puesto. La mía era la celda que peor estaba. No sé si fue un mensaje, pero yo lo tomé muy bien. Dejé ahí el póster hasta el último día. Debe estar ahí aún hoy”, indicó.
“CUCACHARALANDIA”. Boudou relató que estando en prisión debió luchar contra las cucarachas. “Cuando entramos era cucarachalandia. La más chica tenía el tamaño de un gato. Son pequeños logros. Al principio perdíamos todos los días por goleada la guerra. Y después de 30 días, la ganamos. Cuando entró Carlos Kirchner, ya no había más cucarachas”, relató.
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