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El costo de los combustibles

1 de diciembre de 2012 - 00:00

El alza de precios de los últimos meses (en particular los últimos tres) ha puesto como principal tema de la agenda económica del gobierno a la inflación, ya que se ha llegado a niveles preocupantes, por encima del 9% anual. Para combatir este problema se han tomado algunas medidas ortodoxas como el aumento de las tasas de interés y otras no tanto como los acuerdos de precios con los grandes supermercados. Si estas medidas han tenido efectos, indicaría que la inflación podría haber estado incluso por encima de los dos dígitos de no haberse tomado

Como complemento a estas medidas de combate a la inflación, parece más que razonable hacer una rebaja en los precios de los combustibles, fundamentalmente teniendo en cuenta que los niveles de precios internacionales del petróleo y la cotización del dólar americano están por debajo de las últimas referencias establecidas por Ancap en abril de 2012, cuando hizo el último aumento.

En ese momento Ancap tomó un precio del crudo (Brent) de USD 119,00 el barril y un tipo de cambio de $ 19,50. Hoy el tipo de cambio está en 19,70 y el barril cerró el 29 de noviembre a 110,50 dólares, que comparado con la última referencia implicaría una rebaja del 6,2%. Esto significaría  2,33 pesos en la nafta súper y  2,23 pesos en el gasoil.

Hace ya unos siete meses que el precio del crudo está por debajo de la línea de referencia de Ancap. Es más, en los meses de mayo y junio pasados, el precio internacional del petróleo se situó unos 25 dólares por debajo del precio de compra de Ancap, por lo que el ente recaudó unos 15 millones extra para sus arcas.

La empresa petrolera del estado no ha bajado los combustibles, primero por temor a perder dinero ante un alza en el precio del barril, y luego, tal vez, escudándose ante las pérdidas ocasionadas por Pluna. Recordemos que el ente tiene pendiente el cobro de aproximadamente 28 millones de dólares por combustible vendido a la exaerolínea.

Así pues, si tenemos en cuenta la tendencia marcada en lo que refiere, como decíamos, a siete meses por con una situación favorable a la empresa estatal, las posibles pérdidas, e incluso el no pago de Pluna ya tienen que haber sido más que amortizados por el usuario en general.

Sostenemos, como ya hace algún tiempo atrás, que Ancap debe cambiar la paramétrica por la que fija los precios. La carga impositiva que afecta los combustibles en nuestro país es de 39% de IMESI (el que se ajusta por IPC) en las naftas, y 22 % de IVA en el gasoil, carga fácilmente cobrable y difícilmente evadible. En esa línea fue que presentamos un proyecto, hoy ley, por el que el gasoil pasó de tributar IVA en la tasa mínima e IMESI, a IVA en la tasa básica únicamente, con el fin de que los productores, transportistas y la industria, pudieran descontar parte de esa carga impositiva. Si bien fue una muy buena solución, el Poder Ejecutivo fijó unos topes muy bajos de deducción, además de no permitir el descuento a aquellos productores que tributan IMEBA y no Renta, por lo que no se ha llegado al fin buscado.

Si tenemos en cuenta lo recaudado por concepto de impuestos por parte de Ancap, vemos que en 2005 el ente recaudó 200 millones de dólares, mientras que en 2011, 400 millones de dólares. Como vemos, la recaudación tributaria de la empresa estatal se duplicó en 6 años, lo que explica sin mayores rodeos que nuestro combustible sea de los más caros de la región y el mundo.

Es entonces que, tomando en cuenta los valores promedio de los últimos 30 días respecto a las referencias de Ancap, la caída es algo mayor, situándose en el entorno de 10.6%.

Por estos motivos, creemos conveniente esta rebaja, que insistimos,  debería estar como mínimo de un 6% y podría incrementarse si parte del costo de la rebaja lo asumiera el gobierno mediante renuncias fiscales.

Una reducción en el IMESI en las naftas o el aumento en los topes de deducción del gasoil, además de ampliar los sectores que puedan deducir,  pueden implicar mayores rebajas en los precios de los combustibles. Por ejemplo, una disminución de un 10% en el IMESI, debido a la alta proporción que ocupa en el precio final, implicaría un 4% adicional de rebaja en el precio de las naftas.

Llegó la hora de ponernos a discutir sobre la paramétrica que usa Ancap al momento de fijar los precios. Cuando sube el petróleo, el traslado a los precios en surtidores es casi inmediato. Cuando baja el petróleo, nada de eso ocurre. No debemos seguir costeando sobre ganancias.

Alvaro Delgado

 

 

 

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