12 de junio de 2016 - 00:00
Estados Unidos vivió este domingo el segundo ataque más importante de su historia tras el 11-S y el más mortífero tiroteo masivo en su territorio. Al menos 50 personas murieron en una discoteca gay de Orlando, Florida, cuando un hombre de 29 años ingresó armado con un fusil de asalto y una pistola y se atrincheró con rehenes, previo a disparar a mansalva contra los presentes.