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Disturbios en Francia dejaron casi 2.400 detenidos y 1.000 policías heridos mientras Macron promete mano firme

Los saqueos y los enfrentamientos provocaron daños en 1.500 comercios, incendios y destrozos en edificios públicos. El presidente condenó la violencia y prometió indemizaciones.

18 de octubre de 2026 - 17:02

Francia vivió una nueva jornada de disturbios este domingo, después de una noche de saqueos, incendios y enfrentamientos que dejaron casi 2.400 detenidos y unos 1.000 policías heridos. El presidente Emmanuel Macron prometió firmeza contra los responsables y aseguró que "nada justifica" la violencia, mientras nuevos incidentes estallaban en París.

Los destrozos del sábado incluyeron unos 1.500 comercios dañados, autos incendiados y edificios públicos atacados. El ayuntamiento de Limoges fue incendiado y el de Marsella sufrió daños. Este domingo, cientos de personas participaron en una concentración no autorizada en la plaza de la República, en París, que las fuerzas de seguridad intentaron dispersar con gases lacrimógenos y granadas aturdidoras.

"Todos sentimos esta noche rabia y vergüenza", afirmó Macron

El presidente francés calificó de insoportable la destrucción de las calles y anunció ayudas rápidas para los comerciantes afectados. También encargó al ministro del Interior revisar los mecanismos de información y anticipación para evitar que los hechos se repitan.

El mandatario acusó a grupos de extrema izquierda y delincuentes de los saqueos, y advirtió que sus responsables deberán responder por sus actos. Sin embargo, pidió no confundir a quienes protagonizaron los disturbios con las cientos de miles de personas que llevaron a las calles sus reivindicaciones, que calificó de legítimas.

Las protestas están vinculadas al encarecimiento del costo de vida y sumaron a jóvenes que desde fines de setiembre reclaman mejores condiciones en los liceos. Macron sostuvo que el gobierno hace "todo lo posible" frente a las dificultades económicas y llamó a escuchar las demandas sin prejuicios ni minimizarlas.

La violencia aumentó la presión sobre el gobierno a seis meses de las elecciones presidenciales, en las que Macron no podrá presentarse. La líder ultraderechista Marine Le Pen acusó al oficialismo de estar agotado y de atravesar una crisis de autoridad, mientras el dirigente de izquierda radical Jean-Luc Mélenchon reclamó una respuesta a las demandas sociales y pidió evitar una escalada.

La presidenta de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet, anunció una comisión parlamentaria para investigar tanto los disturbios como la actuación de las fuerzas de seguridad. Durante los incidentes, un joven de 17 años perdió una mano en Saint-Étienne por la explosión de una granada policial y una adolescente de la misma edad perdió un ojo en Mulhouse.

Con información de AFP.

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