23 de julio de 2016 - 00:00
El autor del tiroteo de Múnich, con un balance de diez muertos incluido el atacante, actuó al parecer inspirado en baños de sangre como el causado por el noruego Anders Behring Breivik, en lo que tal vez fue un acto de locura, pero de efectos devastadores semejantes al fanatismo extremista.
