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Brasil

El uruguayo que convive con jaguares en el Pantanal de Mato Grosso

Paul Raad es un veterinario uruguayo que lleva tres años conviviendo, estudiando y protegiendo a los jaguares en el humedal más grande del mundo.

22 de enero de 2024 - 12:45

Paul Raad, un joven veterinario uruguayo, contó a Telenoche detalles de su trabajo junto a "Ampara" con los jaguares del Pantanal de Brasil.

Paul Raad decidió irse a Pantanal, en Mato Grosso, donde reside desde hace tres años y trabaja junto a la institución "Ampara Animal" y definió a los ejemplares como sus “causas de vida”.

Se trata de un proyecto muy particular de coexistencia entre los humanos y la fauna. En su caso, los jaguares.

Paul Raad destacó: “Era apasionado por los grandes felinos, me iba a la Patagonia muchas veces a buscar pumas. Y sabía que terminaría en África, o en Alaska, o en la selva amazónica, o en alguna selva de Brasil”.

“Sabía que habían causas muy importantes y quería de alguna forma trabajar para una causa grande e importante, que tuviera un impacto fuerte en la humanidad y en el mundo”, sostuvo.

El Pantanal de Brasil, la región húmeda e inundable más grande del mundo

Es muy importante porque después de la Amazonía es la región con más biodiversidad. Y ambas están en Brasil (...) Y el Pantanal, aparte de eso, es una gran reserva de agua. Que sabemos que es un recurso limitado".

La historia en Brasil “surgió por una necesidad en la Pousada Piuval (...) Comencé de a poquito, y cada vez asumía más y más responsabilidades. Y ahí llegó 'Ampara', que es la institución que hoy en día me representa en Brasil”.

Además, el uruguayo relató una historia que va más allá de la ciencia, tiene que ver con un legado y el símbolo de supervivencia para esta especie.

El cazador de jaguares que se hizo viral

Un cazador asesinó a un ejemplar muy destacado, su nombre era Queixada, y el ataque sufrido por el animal fue algo viral en Brasil y la región ya que la persona que lo mató lo filmó y subió a redes sociales.

Pero la historia de los jaguares asesinados no termina con el deceso del felino, y la esperanza está en algunas jaguares que podrían extender el legado.

Nina, por ejemplo, la hembra matriarca que quedó preñada de un jaguar que fue asesinado hace un año, Kadu, justo antes de que este fuese eliminado por los cazadores de la región de Piuval.

Nina dio a luz a dos crías y los defiende a toda costa. Un nuevo macho llamado Trobão, ocupó el territorio de Kadu cuando lo mataron. No obstante, Trobão, por instinto quería matar esos cachorros para que Nina pueda aparearse con él.

Mientras tanto Nina lo engaña con supuestos apareamientos y celos, con el fin de distraer al macho y que este desvíe su atención de los cachorros, mientras permanecen escondidos en el bosque.

Después de la muerte de los dos machos decidimos ayudar a solucionar dicho conflicto, protegiendo tanto al Pantanero como al Jaguar, y que ambos puedan coexistir. Tenemos que buscar una forma amigable y parar con esa guerra de la fauna y la ganadería”, insistió.

Estos son monitoreados con cámaras trampa, con las cuales identificamos a unos 20 a 30 jaguares en la región, 20 con nombre. Las manchas de los jaguares son como las huellas digitales de las personas, son únicas en cada individuo (...) trabajamos, en un área de más o menos 30.000 hectáreas, siendo la Pousada Piuval nuestra área de estudio de coexistencia principal junto a 'Ampara' para el jaguar”, dijo.

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