El médico Edward Chu es un uruguayo en la organización Médicos Sin Fronteras, y prestó servicio de emergencia en las guerras de Ucrania y Gaza, relató su experiencia a Telenoche.
El médico uruguayo que estuvo en las guerras de Ucrania y Gaza
Edward Chu tiene 49 años y es hijo de madre uruguaya. Nació en Estados Unidos e ingresó en Médicos Sin Fronteras en 2016.
“Soy hijo de madre uruguaya, de padre nacido en China pero que se crió en Uruguay y yo y mis hermanos nacimos, nos criamos en Estados Unidos”, comenta Chu al inicio de la entrevista.
Su primera misión fue en República Centroafricana en un hospital de traumatología. También trabajó en el Congo, en Venezuela y en 2022 estuvo en Ucrania en pleno conflicto con Rusia.
“Me enfoqué en trabajar con el personal sanitario en hospitales para tratar de prepararlos en cómo gestionar flujos masivos de pacientes. Esa fue la actividad principal que hice en Ucrania”, destacó.
En diciembre de 2023, el uruguayo ingresó a Gaza después de dos semanas de espera para prestar servicio en el sur, próximo a la frontera con Egipto.
“Llegué a visitar al hospital de Nasser, donde tenemos una actividad principalmente quirúrgica haciendo cirugía plástica e iba a ir ahí donde iba a estar trabajando como urgenciólogo en la sala de urgencias”.
“Lo que vimos, como han visto mucha gente en las redes sociales de un hospital, es que estaba a punto de quedar colapsados. Pacientes en todos los pasillos, en cualquier espacio abierto, y también sus familias y otros que se estaban refugiando también”, relató Chu.
El médico especializado en emergencias ha asegurado que en el conflicto en Gaza, si bien pudo llegar al hospital asignado, no pudo trabajar porque ya no era seguro para el equipo. Su actividad se trasladó entonces a un hospital ambulatorio montado en otra localidad.
Entre las situaciones más duras que vivenció, destaca haber atendido pacientes con heridas por explosiones de bombas, personas que debieron sufrir de amputaciones, y también lesiones enormes de piel que pueden demorar semanas o meses en curarse.
También describió que se tuvo que intervenir a personas implementando trasplantes de piel para poder curar las heridas mucho más rápido, lo cual es sumamente importante porque en las condiciones en la cual la gente se encuentra en la zona de guerra, hay altos riesgos de infección.
“En los campos de desplazados con escasez de agua, electricidad, este tipo de heridas corren alto riesgo de infectarse y entonces fue esa la actividad en donde nos enfocamos".
Sobre los materiales y recursos sanitarios para trabajar, el emergenciólogo aseguró que pudieron ingresar algunos insumos, pero que eran escasos, lo que limitaba la actividad.
“No podíamos entrar material de la máquina de anestesia, y los concentradores de oxígeno para cuidar de pacientes más agudos. Así que nos adaptamos a una parte grande de lo que teníamos (...) es adaptarse a las necesidades”, remarcó.
Edward Chu terminó su misión hace pocas semanas dejando atrás, según mencionó, una población en condiciones inhumanas con enormes necesidades.
Chu dijo que para él “lo más difícil fue, (...) como médico, como humanitario, ver sobre todo a los niños con las heridas inmensas que tenían. Te parte el alma el saber que por cada paciente que nos llega vivo, muchas veces son los padres, familiares, hermanos los que han muerto en las explosiones que han sufrido”.
Además denunció “la tremenda inseguridad de poder ejercer y proporcionar el cuidado médico” que fue a dar. Agregó que el hospital aumentó su atención de 30 a 60 camas, pero que no era suficiente.
El uruguayo, que actualmente vive en Berlín, reflexionó: “Lo que estamos pidiendo, lo que se necesita, es un alto el fuego inmediato e incondicional, para realmente ponerle un fin a toda esa muerte que toda esta gente que están muriendo”.
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