Dos golazos de Cristiano Ronaldo y Sergio Asensio en la recta final del partido dieron este domingo la victoria al Real Madrid ante el Barcelona (1-3) en la ida de la Supercopa de España, disputa esta noche en el Camp Nou, y dejaron muy encarrilado el título para el conjunto blanco.
Real Madrid ganó en el Camp Nou
Fue un 'Clásico' atípico, empezando por el ambiente en las gradas, donde miles de turistas compartían zona del estadio ataviados con las camisetas del Barça y del Madrid, indistintamente. Y acabando por el terreno de juego, donde no aparecieron en el once ni Cristiano Ronaldo -de nuevo suplente- ni Neymar, fugado al PSG y a quien Deulofeu intentó hacer olvidar hoy sin éxito.
Demasiados detalles que no hacían recordar, precisamente, ningún Barça-Madrid de los disputados en los últimos años. Aunque todo eso cambió tras la reanudación, cuando el Camp Nou se convirtió en el escenario de un duelo de alto voltaje y consecuencias imprevisibles.
El peligro, por el conjunto blanco, casi siempre lo llevó Isco por la izquierda, primero con un tiro escorado que pegó en el exterior de la red y después con un centro para que Bale conectara una volea y obligara a lucirse a Ter Stegen por primera vez.
A medida que Messi fue desperezándose de la sombra de Kovacic -Zidane ordenó un marcaje al hombre sobre el crack rosarino- el Barça ganó presencia en el choque.
El '10' azulgrana avisó en un lanzamiento de falta que se marchó alto por poco y tuvo la más clara de la primera mitad, pasada la media hora, al rematar de primeras una asistencia de Jordi Alba, que le sacó Keylor Navas.
Tal como estaba el partido no era de extrañar que se rompiera como sucedió: con un gol en propia puerta de Piqué, que desvió al fondo de la red un centro por la izquierda de Marcelo a los cinco minutos de la reanudación.
A partir de ahí, el choque se animó y de qué manera. El Barça tenía que ir a por el empate y el Madrid encontró espacios para sentenciar. Sobre todo por la banda izquierda, donde Aleix Vidal dejaba una autopista cada vez que subía a atacar.
De ahí partió el gol en propia puerta de Piqué y desde ahí estuvo a punto de llegar el segundo, una jugada de Benzema que acabó con un remate de Carvajal que Jordi Alba salvó bajo palos.
El Barça replicaría con un cabezazo de Luis Suárez que Keylor Navas enviaba a córner y con una doble centro de Aleix y Vidal y Deulofeu, que Messi, en boca de gol, no atinaba a cazar en boca de gol.
El partido estaba en el punto ideal para la irrupción de Cristiano, y Zidane lo hizo jugar la última media hora. El portugués se convirtió, desde su salida, en el auténtico protagonista del partido.
Le anularon un gol, por fuera de juego, antes de que Messi empatara, al transformar un penalti que Luis Suárez forzó exagerando su caída en un mano a mano ante Navas. Burgos Bengoetxea cayó en la trampa del uruguayo y el Barça puso el empate a uno en el marcador en el minuto 77.
Messi tocó a arrebato a por el segundo, pero fue Cristiano quien, en una contra, quebró la cintura de Piqué y envió un obús por toda la escuadra de la portería de Ter Stegen.
El luso se sacó la camiseta y lució tipazo para celebrarlo, lo que le llevó a ver la primera amarilla. En la jugada siguiente, en una pugna con Umtiti se fue al suelo y el colegiado le mostró la segunda al entender que había intentado simular penalti.
Cristiano se marchó, a falta de ocho para el final, tras darle un empujón a Burgos Bengoetxea y el Barça intentó aprovecharlo para buscar el 2-2, pero demasiados riesgos y precipitación en los azulgranas, a quienes Marco Asensio, que acaba de entrar, sentenciaba, en el 90, con otro golazo por toda la escuadra.
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