4 de agosto de 2012 - 00:00
La reducida delegación de deportistas uruguayos que viajó a Londres para disputar los juegos olímpicos en sus diferentes disciplinas no generaba mayores expectativas en cuanto a ocupar los primeros puestos de competencia y conseguir medallas. Las metas fijadas por los propios deportistas consistían en batir sus propios mejores tiempos, establecer récords nacionales y desempeñarse lo mejor posible en competiciones por demás exigentes. Aún esos objetivos, quedaron lejos, salvo por una excepción: Alejandro Foglia.