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Brasil y Sudáfrica empataron 0 a 0 en los JJ.OO.

El equipo liderado por Neymar no pudo concretar.
4 de agosto de 2016 - 00:00

En la tarde de este jueves el estadio Mané Garrincha de Brasilia se colmó de hinchas para ovacionar a Neymar, Gabriel Jesús y compañía, las miradas de admiración llovieron sobre Itumeleng Khune, primer responsable del empate sin goles que Sudáfrica sacó a Brasil en su debut en los Juegos Olímpicos.

Sudáfrica, con un juego rocoso en defensa y agresivo, osado en ataque, jamás se intimidó con los nombres mediáticos del equipo anfitrión que tuvo al frente. Khune sostuvo al menos tres mano a mano con Neymar y en todos salió airoso.

El empate sin goles fue una réplica del que horas antes, en el mismo escenario, firmaron Irak y Dinamarca, por lo que han dejado el grupo A en un sorprendente equilibrio de poderes, al menos hasta la segunda jornada, que se jugará el domingo en la misma capital brasileña. Ese día Brasil se las verá con Irak y Sudáfrica con Dinamarca.

Este jueves los sudafricanos se lucieron incluso al generar la primera jugada de gol, muy temprano, a los dos minutos, y en el filo de los noventa se unieron en bloque para encararse con Neymar, que buscaba impresionar al árbitro español Antonio Mateu Lahoz.

El central mostró la cartulina roja al centrocampista Mothovi Mvala por una falta grosera sobre el lateral Zeca y los Bafana Bafana resistieron con diez hombres durante 31 minutos.

La inferioridad numérica lejos de debilitar a los sudafricanos, les obligó a compactar sus líneas de contención.

La primera maniobra ofensiva brasileña fue a los 28 minutos cuando Neymar, medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, recibió el balón desde la banda izquierda y, entre tres custodios, soltó el remate que el portero Khune desvió por encima del horizontal en vistoso vuelo.

Minutos después el mismo brasileño y sudafricano trabaron otro duelo con nuevo saldo favorable para el arquero.

En el segundo tiempo Luan recibió en el área, pasó a Gabriel Jesús, el flamante fichaje del Manchester City, quien remató con la portería vacía, pero el larguero le devolvió el balón.

Neymar volvió a insistir pero para entonces Khune se sentía dueño del escenario. Los brasileños aplaudían resignados en las tribunas a los del equipo adversario que también viste de verde y amarillo.

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