El astro jamaicano se hizo acompañar en el podio por su amigo, el canadiense Andre de Grasse (20.02) y por el francés Christophe Lemaitre, que se llevó el bronce.
Bolt ganó los 200 metros y llegó a su octavo oro
Aclamado por la multitud, que esta vez, a diferencia de la final de 100 metros, no llenó por completo las gradas del estadio olímpico, Bolt ofreció al mundo la enésima muestra de superioridad en el esprint, ya sea el puro o el sostenido, aunque no pudo regalar a sus incondicionales la gran marca que pensaba.
De Grasse, que había sido bronce en la final de 100, mejoró en 200 un peldaño en el podio de honor, adelantando en los últimos metros al estadounidense LaShawn Merrit, mientras por detrás progresó también Lemaitre hasta el tercer puesto. Desde el oro del griego Kostas Kenteris en Sydney 2000 ningún otro velocista de raza blanca había subido al podio olímpico en 200 metros
Tras la carrera, comentó que intenta "ser uno de los más grandes, estar junto a (Muhamad) Ali y Pele". "Espero que después de estos Juegos pueda estar en ese grupo", comentó el caribeño, quien aseguró que no necesita "probar nada más".
"¿Qué más puedo hacer para probar al mundo que soy el más grande del atletismo", preguntó un feliz Usain Bolt, quien explicó que corrió "la curva muy duro". No obstante admitió que en la recta su cuerpo no respondió del todo bien. "Me estoy haciendo viejo", bromeó.
Preguntado por las ocho medallas olímpicas que oro que ya acumula comentó que "todas son especiales", si bien reconoció que "el 200 es su prueba favorita".
Bolt indicó de nuevo que Río supondrá su última participación olímpica: "Yo creo que estos son mis últimos Juegos".
EFE
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