En el desierto de Atacama, el más árido del mundo ubicado en el norte de Chile, opera la única torre termosolar de América Latina, símbolo a su vez de una revolución energética en ciernes contra el cambio climático.
Sol, viento y sales del desierto: revolución energética de Chile
La imponente construcción de 240 metros es uno de los pilares del ambicioso programa chileno de energía verde que empezó en 2019 y pretende sustituir por completo los combustibles fósiles hacia el año 2040.
Alternativa de almacenamiento
Quizá uno de los mayores escollos en la descarbonización es el almacenamiento. Todo tipo de energía si se produce y no se utiliza, se pierde, como si fuera un grifo abierto.
"Es un dilema, porque (el almacenamiento) no es una tecnología madura todavía", señala Alonso.
Chile ha comenzado a explorar una alternativa que ya se abrió paso en otros lugares del mundo.
Del carbón a la sal solar
La torre de Cerro Dominador está rodeada de 10.600 espejos o heliostatos que forman una suerte de girasol a sus pies. Es la cuarta planta de este tipo en el mundo y la única de América Latina.
Las prometedoras sales solares circulan por ductos semejantes a arterias que conectan con la punta de la estructura, donde los espejos que reflejan la luz solar las calientan hasta 565 ºC.
Luego, bajan por esas mismas cañerías hasta unos contenedores de agua que generan el vapor que mueve la turbina, que a su vez produce la electricidad. La planta tiene una capacidad instalada de 110 megavatios (MW). AFP
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