Cuatro depósitos situados en un valle del noreste de Colombia están repletos de madera decomisada al mercado ilegal: son tablones que tendrán una segunda vida como hogar para las abejas, esenciales para el planeta pero que están amenazadas por el cambio climático y los agroquímicos.
Colombia cambia madera de tala ilegal en paneles de abejas
En el departamento colombiano de Santander, la principal autoridad ambiental implementa desde 2021 la iniciativa "La madera vuelve a casa".
Cerca del 90% de las plantas silvestres y el 75% de las cosechas mundiales dependen de la polinización, pero una tercera parte de las especies de abejas está en peligro de desaparición, según Naciones Unidas.
La iniciativa también sirve de "incentivo económico" para las comunidades apicultoras que comercializan miel y otros productos derivados de las abejas, y contribuye a la polinización de los cultivos de alrededor, explica Perilla.
Cambio climático y colmenas envenenadas
El cambio climático reduce las floraciones y la disponibilidad de néctar para las abejas, y causa infertilidad entre las reinas por las altas temperaturas.
Otro de los grandes peligros que enfrentan estos insectos polinizadores es el envenenamiento por pesticidas.
En febrero de 2023 Colombia prohibió el uso del Fipronil, una molécula vetada en Europa y responsable de la muerte de millones de abejas por intoxicación. La decisión, sin embargo, no entrará en vigor hasta febrero del año próximo.
Esta mujer asume la apicultura como un "compromiso" con el medio ambiente, pese al conflicto con otros campesinos que usan pesticidas por temor a perder sus cosechas por las plagas. AFP
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